¿Alguna vez ha experimentado la sensación que está girando o moviéndose sobre el mismo eje, o que el mundo está dando vueltas alrededor suyo?

Si es así, usted podría estar sufriendo de vértigo. Éste, a diferencia del mareo (embotamiento o sentido de inestabilidad) implica una “alucinación de movimiento”, sin que las cosas se estén moviendo realmente. Esa sensación de que uno mismo o el espacio físico se está moviendo o girando, es el síntoma principal y puede estar asociada a náuseas y vómito.

Otros síntomas que pueden acompañar al vértigo son el mareo, pérdida del equilibrio, disminución en la audición de un oído o zumbido en ambos, dificultad para enfocar con la visión, taquicardia (corazón acelerado) y una baja en la presión arterial.

Por otra parte, existen dos tipos de vértigo:

Vértigo periférico, producido por una alteración en la parte interna del oído que controla el equilibrio (llamada laberinto), o en el nervio vestibular o del equilibrio, que conecta el oído interno con el tallo cerebral (estructura que une el cerebro con la médula espinal).

Vértigo central, causado por un problema directamente en el cerebro, especialmente en el tallo cerebral o en su parte posterior (el cerebelo).

Las crisis de vértigo suelen desencadenarse repentinamente, sin ninguna causa aparente, ya sea por cambios bruscos en la postura o movimientos exagerados con la cabeza. Dentro de las causas más frecuentes de vértigo periférico encontramos: la enfermedad de Meniere, infección en el oído (laberintitis), enfermedades por virus, traumatismo en la cabeza, falta de riego sanguíneo, uso de algunos medicamentos como la aspirina, antibióticos y diuréticos, consumo de alcohol, cambios bruscos de presión y otras causas desconocidas.

Entre las principales causas del vértigo central se encuentran los problemas vasculares cerebrales, migrañas, esclerosis múltiple, algunos tipos de epilepsia y tumores cerca al cerebelo o el tallo cerebral.

Es importante consultar al médico para tratar oportunamente y evitar los síntomas que ocasionan el vértigo como resfriados, gripas, infecciones en el oído y la sinusitis. Procure no agacharse para levantar objetos y evite estirar el cuello para alcanzar algo arriba de un closet o repisa, por ejemplo. No duerma sobre el costado afectado y apoye la cabeza sobre dos almohadas o más, al dormir. Si está acostado, levántese despacio y siéntese unos minutos antes de ponerse de pie.

La medicina integrativa recomienda por su parte, el consumo de algunas plantas antivertiginosas como el ginkgo biloba, jengibre, pasiflora, manzanilla, romero y albahaca. Suplementos de vitaminas A, C y el complejo B son también coadyuvantes en el tratamiento. Además, la acupuntura, la reflexología y la homeopatía ofrecen técnicas y medicamentos naturales que, en la mayoría de los pacientes, podrían llegar a curar el vértigo, enfermedad nada grave que se puede vencer si es tratada oportunamente, logrando así una buena calidad de vida.

 

Colabora para Artemisa:

Dr. Felipe Alejandro Lora L.

MD Medicina Ayurvédica Biológica – Pontificia Universidad Javeriana