Existe una relación directa entre nuestros sentimientos y lo que nos sucede en el organismo. La buena noticia es que podemos evitar enfermedades si sanamos emociones negativas.

Si una persona va en un automóvil y ve que otro auto lo va a chocar, el cuerpo inmediatamente se prepara para un impacto. El organismo secreta adrenalina y cortisona, sustancias que ‘hiperactivan’ el sistema nervioso para que el cuerpo resista al máximo las posibles heridas: acelera el pulso car- díaco para potencializar el funcionamiento de los órganos, aumenta la respiración para que la sangre se oxigene con mayor rapidez, aumenta la presión sanguínea para que los órganos principales estén irrigados lo mejor posible ante una posible hemorragia, saca las reservas de glucosa para darle el máximo de combustible a los músculos y que su desempeño sea mayor.

Pero si una persona secreta día a día esas hormonas sin que el cuerpo las necesite, esas sustancias empiezan a acumularse en ciertos órganos y estos comienzan a fallar.

Existe una relación directa entre nuestros sentimientos y lo que nos sucede en el organismo. La buena noticia es que podemos evitar cuando tenemos miedo, estrés o tristeza, nuestro organismo genera hormonas que terminan afectando algunos órganos.

Sentimientos para superar

Si una persona experimenta una emoción negativa durante mucho tiempo, su sistema inmunológico se baja y la hace más proclive a generar cáncer, el grado más grave de todas las enfermedades. Esto no significa que a todo el mundo que se mantenga triste o tenga una emoción alterada le vaya a dar cáncer.

Además, esto se agrava con malos hábitos alimentarios. El cuerpo es un sistema que trabaja en con- junto con la parte mental, fisiológica y espiritual.

Para la medicina china, los cinco elementos de la naturaleza están relacionados con pares de órganos que trabajan en conjunto y se ven afectados por cierto tipo de emociones que debemos evitar:

  • Agua. Contiene al riñón y la vejiga. Emociones negativas que los afecta: miedo y estrés.
  • Fuego. Abarca el corazón y el intestino delgado. Emociones negativas que los afecta: falta de alegría, odio e impaciencia.
  • Metal. Está relacionado con los pulmones y el intestino grueso. Emociones negativas que los afecta: tristeza y depresión.
  • Tierra. Está vinculado con el estómago y el bazo. Emociones negativas que los afecta: preocupación y ansiedad.
  • Madera. Involucra el hígado y la vesícula biliar. Emoción negativa que los afecta: ira.

Cada emoción está relacionada con un tipo de respiración. Si una persona tiene un ataque de ira, es imposible que respire adecuadamente; eso fisiológicamente no se puede hacer. Otra persona puede respirar durante un día de manera entrecortada, como con suspiros, porque siempre está pensando en un miedo relacionado con algo que le sucedió o con algo que teme que va a pasar. Eso genera una respiración que no es continua e indica que está secretando hormonas negativas.

Si empezamos a preparar nuestro cuerpo, mente y emociones desde la respiración, esto comienza a convertirse en una costumbre fisiológica que evita que caigamos en emociones negativas.

Existe una práctica recomendable llamada pranayama que consiste en adquirir energía a través del aire y la respiración, para generar un comportamiento emocional positivo. La idea es respirar involucrando el abdomen de forma continua y lenta en varios tiempos: contamos hasta seis muy lentamente inhalando y llenando el abdomen, y luego exhalamos el aire contando también hasta seis.

Podemos empezar a hacer estos ejercicios unos cinco minutos tres veces al día. Cuanto más lento y sosegado llevemos el aire a nuestro cuerpo, así mismo nuestra mente estará más calmada durante el día. La idea es que este tipo de respiración se convierta en una costumbre.

Colabora para Artemisa: Edwin Guillermo Osorio, optómetra, auditor en salud, terapeuta holístico, con estudios en medicina tradicional china, homeopatía y naturismo.