Un desayuno equilibrado y nutritivo nos dará la energía suficiente para empezar con ánimo el día y realizar adecuadamente las actividades de la mañana.

El desayuno es la primera comida del día y, como su nombre lo indica, su función es romper el ayuno. Sin lugar a dudas, esta primera ingesta del día brinda muchos beneficios al organismo y, aun así, muchas personas optan por saltársela por cuestiones de tiempo, inapetencia o estrés.

Mientras dormimos nuestro cuerpo realiza funciones vitales como liberar hormonas y regenerar y reparar tejidos, lo cual implica un gasto energético. Así que, después de pasar de 8 a 10 horas sin ingerir alimento alguno, el organismo puede sufrir un déficit de glucosa y, si omitimos el desayuno, se ve obligado a agotar reservas energéticas, lo cual le causará alteraciones, tales como decaimiento, mal humor y falta de concentración.

Quienes desayunan bien, además de estar más alerta física y mentalmente, no sienten la necesidad de picar mientras llega la hora del almuerzo; por lo tanto, es más factible que mantengan controlado su peso.

Algunas recomendaciones para un desayuno ideal son:

Alcalinicemos el organismo. Si al levantarnos sentimos un sabor desagradable en la boca, se debe a que la alimentación que estamos consumiendo es demasiado ácida. Debemos, por lo tanto, beber un vaso de agua con limón o un zumo de apio para alcalinizar el estómago. Esto nos ayudará adicionalmente a limpiar el organismo.

Comamos buenos carbohidratos. Deben ser los más favorables para la salud, como cereales integrales (avena, quinua o millo). Arepa integral y productos ricos en carbohidratos complejos que nos darán energía suficiente, cuidarán nuestra salud y nos harán sentir mejor. Debemos excluir los cereales refinados que comúnmente se encuentran en los supermercados.

Evitemos combinar dulce y salado. El azúcar de las frutas es fácil de digerir y no permanece mucho tiempo en el estómago, pero si las acompañamos con alimentos pesados, como proteína animal, difi- cultamos su digestión, causando fermentación e inflamación.

Incluyamos proteína de buena calidad. Es aconsejable comer huevos de campo, pollo orgánico o hamburguesas de lenteja o garbanzo; por el contrario, las salchichas o el jamón resultan alimentos muy pesados para el estómago y pueden pasarnos factura a largo plazo.

Evitemos los lácteos. Este tipo de alimentos causan inflamación, intolerancia, migraña, acidifican la sangre y generan mucosidad. Podemos sustituirlos por leche de coco o de almendras.

Desayunemos con tranquilidad. Sintamos que es un regalo que le damos a nuestro cuerpo. Apro- vechemos el desayuno como un acto de consciencia y presencia, comiendo despacio, observando los colores, sintiendo las texturas y saboreando cada uno de los alimentos.

Colabora para Artemisa: Luz Helena Velásquez, Especialista en Alimentación Consciente – Lucha y Marcela